HEMORRAGIAS EN ATENCIONES DE URGENCIA Y USO DE COLLAR ISABELINO

Negra es una perrita de 8 años que fue operada en una clínica municipal para extraerle varios tumores mamarios. A los 2 días de operada, empezó con sangramiento profuso desde sus heridas quirúrgicas debido a que no se le puso un collar isabelino y ella empezó a mordisquearse la zona operada. Como el problema sucedió en la noche tarde, la dueña no logró comunicarse con los profesionales que atendieron a la perrita.

Al examinarla, nos dimos cuenta de que estaba con algunos signos de shock hipovolémico debido a la pérdida de sangre: mucosas pálidas, extremidades y orejas heladas, pulso filiforme (pulso rápido y débil) y con baja respuesta a estímulos. Saturación de oxígeno ~90%. Presión arterial media ~72

Se instaura vía venosa para reponer fluidos en velocidad de shock (aproximadamente 2 litros en alrededor de 1 hora y media). Se realizó limpieza de sus heridas y contención de las múltiples hemorragias que tenía (hemostasis). Se mantuvo con oxígeno mediante cánula nasal.

Luego de 2 horas de estabilización, la presión arterial media sube a ~90 y la saturación de oxígeno sube a 95%. De todos modos, se indica que debe hospitalizarse para monitorear su estado durante las siguientes horas, pero la dueña no autoriza el traslado.

A pesar de esto, Negra logra pararse. Se retira la vía venosa y se deja con collar isabelino. Al otro día, la dueña informa que la perrita está como si nunca le hubiera pasado nada.

Este caso nos enseña la importancia de una rápida atención para lograr salvar la vida de un paciente. Además nos deja como lección la importancia del uso de collar isabelino para evitar que los pacientes se dañen a sí mismos en las zonas donde han sido intervenidos.

Equipo VET24

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